La moda de los colgantes hechos a mano está en auge en Corea: incluso los peines se están renovando.
Artículo original
publicado el 20 de febrero de 2026 en koreaherald.com
Original por: Hong Yoo
Traducción por: Lizzy Z.
En el bullicioso
distrito mayorista de Seúl, una nueva forma de transformación atrae multitudes:
no para rostros ni ropa, sino para espejos, peines e incluso bolígrafos.
A media mañana, la
tienda de accesorios en el quinto piso del Centro Comercial Dongdaemun en
Jongno-gu ya está abarrotada. Dentro de los estrechos puestos, los compradores
se agolpan alrededor de bandejas llenas de cuentas de colores pastel, dijes de
dibujos animados y brillantes baratijas, armando lo que llaman
"bit-kku" (peines decorativos) y "geo-kku" (espejos
decorativos).
Desde Hello Kitty y
My Melody hasta Crayon Shin-chan, los adornos de personajes se colocan en
bolígrafos sencillos, se insertan en mangos de espejos huecos o se enganchan a
peines. Objetos cotidianos se transforman en accesorios personalizados en
cuestión de minutos.
Los responsables del
mercado afirman que la afluencia de público a la tienda aumentó
considerablemente en enero y sigue en aumento. Los sábados —el único día del
fin de semana que abre el mercado—, el número de visitantes diarios supera los
20 000, incluyendo familias y compradores que viajan desde fuera de Seúl.
Esta tendencia,
conocida colectivamente como "kku" —abreviatura del verbo coreano que
significa "decorar"—, se ha expandido más allá de su forma original
de "da-kku" (decoración de agendas) y se ha convertido en un
movimiento de personalización más amplio. Bolígrafos, espejos de mano, peines,
accesorios para zapatos e incluso teclas de teclado se han transformado en
lienzos para la autoexpresión.
Su asequibilidad es
parte de su atractivo. Un bolígrafo decorado suele costar entre 4000 y 5000
wones en materiales, mientras que la decoración de llaveros o teclas ronda los
8000 a 9000 wones por cuatro espacios. Los espejos y peines se pueden
personalizar a precios similares.
A diferencia de las manualidades
tradicionales que requieren herramientas o formación, el bit-kku se puede
completar en el momento. Los clientes eligen una base, insertan o enganchan las
piezas decorativas y se llevan el producto terminado en menos de 10 minutos.
“Estuve de compras
unas tres horas”, dijo Tweety, una youtuber de unos 30 años con 750 000
suscriptores, en un vídeo reciente grabado en el centro comercial. “Hay algunas
tiendas famosas, pero algunas estaban tan llenas que ni siquiera pude entrar.
Es muy divertido, la emoción de encontrar una bonita combinación. Todo el mundo
está absorto en mezclar y combinar. También vi padres con niños de primaria. El
rango de edad es muy diverso”.
Los colguijes más
codiciados suelen agotarse antes del mediodía, lo que lleva a los entusiastas a
llegar temprano. Los expertos en consumo consideran este fenómeno como parte de
un cambio más amplio en los hábitos de gasto de las generaciones más jóvenes.
“Los consumidores
jóvenes tienen una fuerte tendencia a expresar su individualidad, incluso a
través de pequeños objetos, y a compartir esas expresiones y buscar
reconocimiento por ellas”, afirmó Lee Young-ae, profesora de estudios del
consumidor en la Universidad Nacional de Incheon. “Si bien los objetos pueden cambiar,
el deseo de obtener una gran satisfacción a bajo costo permanece inalterable”.
En esencia, la moda
de kku no se centra tanto en el peine o el espejo terminados, sino en el acto
de elegir y combinar. Vitrinas transparentes repletas de ositos de colores
pastel, perlas en forma de corazón y listones invitan a los compradores a
detenerse, experimentar y crear algo único y personal.
Artículo original en
inglés: https://www.koreaherald.com/article/10679290
*Este artículo es una
traducción sin ningún intento de plagio.

















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