¿Qué sentido tiene la Semana de la Moda para el público general?
Artículo original
publicado a inicios de 2026
Original por: Sophie Kemp
Traducción por: Lizzy Z.
Vi los desfiles de moda masculina
de Milán y París igual que tú: desde casa, en mi computadora. No los vi en
directo. Los vi por fragmentos: una historia de Instagram grabada en el desfile
de Louis Vuitton de Pharrell Williams mientras sonaba música gospel a todo
volumen. Un vídeo muestra a una fila de hombres con pelucas amarillo
fosforescente, dignas de un anime, en el desfile de Dior de Jonathan Anderson.
La primera vez que vi la preciosa colección de Auralee fue gracias a un artículo
de uno de mis compañeros de Highsnobiety1. Vi chaquetas acolchadas
en colores primarios, tan brillantes y familiares que todo el desfile parecía
haber sido diseñado por un grupo de niños de preescolar. Creo que es bueno
experimentar la moda de esta manera, con cierta distancia.
Jamás tendré ninguna de las
prendas que aparecen en estos desfiles. Y no es porque sea mujer, sino porque
la ropa de la que hablamos tiene precios poco hospitalarios. Esa es, en cierto
modo, la cuestión. Se trata de artículos de lujo. Y siempre he visto la ropa
como algo aspiracional. La mayoría de las personas que aman y siguen la moda la
ven así. No es algo que se posee; es algo con lo que se fantasea.
Cierras los ojos e imaginas
realidades alternativas: Aquí estoy, habiendo tomado decisiones diferentes,
sentada en una mesa de hierro forjado en un ambiente mediterráneo, vistiendo el
impermeable verde guisante hasta los tobillos (en mí, que mido 1,63 m) del Look
6 de Auralee. Aquí estoy con el diente de tiburón de un cuello desmontable en
Dior, tal vez estoy en la phil. Hay una camisa de Prada en la que sigo
pensando, ahora que he tenido tiempo de procesarlo, es del azul claro de las
paredes de la casa de mi infancia. Sigo preguntándome cómo se vería, cayendo de
mi clavícula, si me peinara hacia atrás. ¿Adónde iría si estuviera tumbada boca
arriba en la hierba? ¿Cómo se movería si estuviera escuchando esta canción?
Si el objetivo de todo esto —para el resto de nosotros, es decir, los que no vamos a comprar ninguna de estas prendas— es la fantasía, es importante preguntarse si algo de esto tiene éxito. Y creo que la respuesta es compleja. La paleta de colores de Crayola en Auralee era de ensueño. Desde la perspectiva de mi apartamento en la ciudad de Nueva York, donde afuera ha estado haciendo mucho frío durante las últimas semanas y lo único que he usado es un par de mallas de esquí Under Armour y un suéter islandés que compré a los 16, todos los colores primarios, los suéteres grandes de lana, los pantalones a rayas, se sentían especialmente cálidos. El desfile de Kiko Kostadinov me pareció delicioso y genial. "No hay vibra ni personalidad”, le dijo a un reportero. Me gustó esa idea: que a veces la moda no necesita ser tan narrativa, que las prendas en sí mismas pueden ser sus propias pequeñas historias, listas para que uno se proyecte en ellas.
En el desfile de Prada de Raf
Simons, vi aquella pequeña blusa azul que mencioné antes. Un suéter azul marino
con puños rosa pepto-bismol. Unos sombreritos de nylon de lo más graciosos. Qué
bonito sería, pensé, llevar uno de esos sombreros en un día lluvioso de otoño
en Nueva York. La fantasía se desvaneció cuando vi los miniabrigos de colores
brillantes. Sentí que era una prenda que me decía cómo debía sentirme. Deberías
quedar impresionada por mí, parecían decir los abrigos. La fantasía también
flaqueó para mí en Louis Vuitton. Había una falta de sutileza. Ropa brillante y
llamativa: un suéter con una especie de motivo de fuego pixelado. Gorras de
béisbol de cuero. Impermeables con estampados fotorrealistas. Cuando se le
preguntó sobre las intenciones de su colección para Vogue, Williams compartió:
“Lo que van a ver es algo que se siente familiar, clásico. Pero funciona. Básicamente
estoy reimaginando la moda masculina de 2026 como creo que debería ser”. El
trabajo de un director creativo es crear una especie de mundo. ¿Cómo quiere
Williams que sea ese mundo? Ruidoso. Césped de fútbol. Un coro góspel. Modelos
empujando baúles Louis Vuitton con uniformes de hotel Louis Vuitton. En este
momento, en particular, no pude evitar preguntarme: ¿para quién es esta
fantasía? ¿Quién cierra los ojos y sueña con ser botones? No es para aquellos
de nosotros para quienes gran parte de la moda sigue siendo un estado onírico,
tentadoramente inaccesible.
El Dior de Jonathan Anderson era
extenso, con influencias que van desde la película británica Withnail and I (mi
primer pensamiento: jajajaja genial) hasta el guitarrista de TikTok Mk.Gee (mi
primer pensamiento: ¿Estás bromeando? Como sea). En la práctica, esto significa
un poco de todo para todos. Los momentos que fueron para mí fueron: pantalones
de lana con pata de gallo, de talle alto. Muy británicos. Muy recargados. Los
shorts de carbón. Las blusas con cuentas que parecen las que siempre abundan
cuando vas a una tienda vintage en un sótano y el sótano tiene un olor muy
particular. ¡Esos cuellos de ópera! Esto es lo que no fue para mí: las
chaquetas de esquí de tela técnica forradas de piel. El logotipo de Dior tan
exagerado en un bolso de cuero, el uso aleatorio de hombreras.
Todo me resultaba un tanto
desconcertante desde el otro lado de la pantalla. Vi cómo todas esas prendas
preciosas me llegaban al despertarme a las 7 de la mañana, en ropa interior.
Observé, medio dormida, la ropa que la gente guapa miraba en París y Milán por
las tardes, después de su café. Yo había sido una de ellas, una vez, en la
Semana de la Moda de París, dos años atrás. Vivía en París, en el distrito 20,
porque necesitaba aclarar algunas cosas. Y recuerdo lo extraña que me sentí
entonces: yo, con mi mejor ropa, con un vestido azul sin espalda, sentada
literalmente a nueve metros de Sydney Sweeney. Me sentí tan descorporizada en
ese momento. Tan diferente a mí misma. Como una extraña en mi propia vida. Esta
debía ser la fantasía con la que siempre había soñado de niña en una parte común
y corriente del noreste. Me sentía como una persona completamente distinta por
estar cerca de cosas preciosas que jamás podría tener. ¿Es esto lo que la moda
puede hacer por nosotros?
Artículo original en
inglés: https://www.highsnobiety.com/p/paris-milan-mens-fashion-week-2026-fantasy/
*Este artículo es una
traducción sin ningún intento de plagio.



















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